Asma y alimentación


Este fin de semana escuché un programa radial en el que un par de especialistas explicaban los mecanismos de desarrollo del asma. Eso me hizo recordar a mi mamá, que siendo asmática desde pequeña, fue sometida a una dieta alta en grasa para “supuestamente” controlar sus repetidos ataques.



Muchos cambios han ocurrido desde aquellos años y recientemente muchas investigaciones indican que el cambio en nuestras dietas y por ende la de nuestros niños, pueden estar promoviendo una mayor incidencia de asma infantil.

Los estudios que buscan explicar la etiología de ésta enfermedad señalan como causa principal las condiciones ambientales. No obstante, recientemente es más común encontrar publicaciones que relacionan el tipo de alimentación con el desarrollo de cuadros de asma bronquial.

Una de las primeras causas asociadas al desarrollo del asma es el destete temprano, en general, antes de los cuatro meses de nacido. Las propiedades protectoras de la leche materna y su contribución al desarrollo del sistema inmunológico del bebé son ampliamente conocidas. Para sustituir la leche materna, es imprescindible la introducción de formulas infantiles y en la mayoría de los casos se presenta la leche de vaca antes de los 6 meses de edad. En un bebé con un sistema inmunológico en formación, es muy probable que se manifiesten algunos síntomas asociados a la sensibilidad del sistema gastrointestinal y esto, puede derivar en síntomas respiratorios típicos del asma.

Por otra parte, la presentación de alimentos con potencial alergénico como el huevo y los mariscos a edad temprana, puede desencadenar hipersensibilidad y rinitis alérgica. La soya también ha sido documentada como un potente alérgeno, por lo que algunos niños que consumen formula a base de soya, pueden manifestar reacciones alérgicas y más adelante asma bronquial.

En contraste, algunos alimentos pueden proteger el organismo de los niños. Los alimentos funcionales (pre y probióticos) son excelentes opciones para contribuir a la maduración de la flora intestinal y por consiguiente, lo hace mas fuerte frente a alimentos con un alto potencial alérgico.

El consumo de frutas y vegetales, ricos en vitaminas y micronutrientes, también contribuyen a fortalecer el sistema inmunológico, minimizando el riesgo a manifestar reacciones alérgicas que pueden eventualmente convertirse en asma.

Mi recomendación con éste tema es que si alguno de los padres tiene predisposición a alergias o sufre de asma, comparta ésta información con su pediatra y trate de extender la lactancia materna exclusiva. Hasta la próxima!!!.

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