Evita que los alimentos te enfermen: HUEVOS


Las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA) siguen siendo un problema de salud pública, una amenaza para el bienestar de las familias y una importante causa de pérdidas económicas para la sociedad. Que los consumidores desconozcan los riesgos que representan la manipulación inadecuada de los alimentos, así como los asociados a su almacenamiento es una deuda pendientes que desde este espacio tratamos de combatir, haciendo caso al llamado de la OPS: Haz tu parte!


El huevo juega un papel importante en la dieta, es un ingrediente básico en la cocina, de alto valor nutritivo, apetecible, gastronómicamente muy versátil, fácil de preparar y con una excelente relación calidad-precio.

Es el alimento con la mayor densidad de nutrientes de entre todos los que habitualmente consumimos. Dichos nutrientes, además, están disponibles para ser utilizados por nuestro organismo.

No obstante, sean de gallina, codorniz, avestruz o de cualquier otra especie, los huevos son susceptibles a contaminación por Salmonella tanto en la cáscara como en la parte interna, por lo que al consumirlos crudos o poco cocidos, pueden causar una Enfermedad Transmitida por Alimentos (ETA) conocida como Salmonellosis. Esta enfermedad manifiesta sus síntomas entre 12 y 72 horas después de consumir el alimento contaminado, con fiebre, dolor abdominal y diarrea.

Las cáscaras de los huevos son porosas, eso quiere decir que puede permitir el paso de algunas sustancias al interior del huevo, incluidos algunos agentes patógenos que podrían estar disueltos en el agua o que están en la superficie del alimento.

Cuando los alimentos son sometidos a cambios importantes de temperatura, por ejemplo: se pasan de frío a calor, lo normal es que se condense cierta cantidad de agua en la superficie, y esa agua puede permear (con suciedad y microorganismos patógenos) hacia el interior del huevo, convirtiéndolo en una amenaza para la salud.

Ese es el argumento que usan muchos establecimientos que colocan los huevos a temperatura ambiente, evitar los daños por cambios bruscos de temperatura desde el supermercado hasta el hogar.

Lamentablemente a temperatura ambiente (promedio 25 grados Celsius a la sombra en nuestros países del trópico) los huevos pierden su frescura más rápido, por lo que deben ser consumidos en los siguientes  4 o 5 días después de su adquisición.

Con ambos argumentos expuestos, lo ideal es que los supermercados los mantengan refrigerados y usted los almacene en la nevera. Evitando los cambios bruscos de temperatura.

Si compra en mercados a cielo abierto, consulte al vendedor la fecha estimada de postura, así usted podrán mantenerlos a temperatura ambiente por los próximos 4 días sin mayores riesgos!

Tenga en cuenta que con el paso de los días, los huevos pierden sus propiedades...pero sobretodo la calidad! No obstante, guardados correctamente en la nevera, podemos mantenerlos hasta por 28 días después de la puesta.

Una de las preguntas más frecuentes en las redes sociales y en los encuentros presenciales, tiene que ver con los criterios “observables” que nos perminta identificar si los huevos son aptos para el consumo.

A continuación comparto con usted 3 criterios que le resultarán de utilidad para decidir si puede o no consumir los huevos que mantiene en su nevera:

1. La yema debe estar alta (no achatada)
2. La clara debe tener dos zonas, una mas espesa y otra mas liquida.
3. Observe la "cámara de aire" una pequeña burbuja en el extremo más redondo del huevo: cuanto más pequeña, más fresco el huevo.

Esta última condición es la medida oficial de la frescura de los huevos, de allí el clásico de colocarlos en agua y esperar si flota o no. Si flota (tiene mucho aire) el producto ya no es apto.

Como expliqué anteriormente, la cáscara de los huevos es porosa y a medida que pasa el tiempo esta porosidad aumenta. En aquellos países donde los huevos son rotulados con fecha de caducidad, usted puede planificar el consumo en la fecha apropiada. En contraste, aquellos donde no hay rotulación del producto, el consumidor literalmente debe "adivinar" el tiempo que ha transcurrido entre la puesta y la llegada a la casa. Es por ello que lavarlos pueden ponernos en riesgo si la cáscara ya esta muy porosa (recuerde que los residuos de agua y jabón pueden pasar al interior del huevo)

No obstante, antes de almacenarlos en la nevera le recomiendo LIMPIARLOS con un paño o servilleta húmeda, para retirar restos de heces y plumas que pudieran permanecer pegados a la cáscara del huevo. Tenga en cuenta que debe ser húmedo (no seco, no mojado) así evitará aspirar los residuos de la heces secas que podrían estar muy contaminadas. Luego, deseche la servilleta o el paño.

Justo antes de consumir los huevos, puede hacer un lavado más exhaustivo de la cáscara para evitar que el huevo se contamine al descascararlo. Puede usar una solución jabonosa y luego recuerde enjuagarlos muy bien antes de cocinarlos.

Al momento de cocinar, es importante que lo haga completamente. Aquellos alimentos donde los huevos se utilizan crudos deben ser manipulados con mucha atención y utilizar materias primas de la mejor calidad, para minimizar el riesgo de contraer alguna ETA.

Que no le tome desprevenido, la información es su mejor herramienta…hasta la próxima!

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