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La cantina escolar, crónica de una muerte anunciada

Comienza un nuevo año escolar bajo la bucólica mirada de los padres y representantes que se debaten entre comprar los útiles o el uniforme… luego la lonchera y todo su afán, así que los chamos tienen pocas oportunidades para estar contentos pues el ambiente que circunda el acto es mas bien enrarecido.. Bienvenidos al año escolar 2017-2018

Más fruta, menos jugo

Ante los retos que representa preparar y empacar un lonchera saludable y deliciosa, la bebida que acompaña el menú suele quedar relegado a un segundo plano y “resolver” con algún jugo de frutas, natural o empacado.

Regreso a clases...la cantina escolar


Los hábitos de alimentación se cultivan en casa y en el colegio se refuerzan…o al menos eso es lo que todos esperamos. Uno de ellos es el desayuno, aunque lamentablemente es cada vez más frecuente encontrar niños llegan en ayunas al colegio, esperando la hora del recreo para tomar su primera comida del día.

Con esta perspectiva, la cantina escolar pasa a ser un elemento casi protagónico en la alimentación de los niños y adolescentes, pero qué pasa cuando las alternativas que ofrece en su menú no se ajustan a esos hábitos que la familia está intentado inculcar?

En Venezuela, la Normativa de Cantinas Escolares del Instituto Nacional de Nutrición (INN) en su artículo 10 nos indica: “Además de vender sólo productos que se encuentren en la lista de alimentos permitidos por el INN, las cantinas escolares deben cumplir ciertas normas de funcionamiento, entre las cuales pueden nombrase:

1. Los precios fijados para la venta de alimentos deben ser inferiores a los estipulados en otros establecimientos.
2.    La cantina debe asistir a la población estudiantil.
3.    Debe desempeñar una función social.
4.    Debe fomentar buenos hábitos alimentarios.

Si la cantina debe fomentar buenos hábitos alimentarios, cómo explicamos que gran parte del menú sea elaborado con harinas refinadas y la forma de cocción sea la fritura? Y esto no es nuevo, recientemente hice una encuesta a través de las redes sociales y la mayoría aún recuerda el menú que solían comer en la cantina escolar: tequeños, arepas fritas y empanadas acompañados de jugos procesados y refrescos.

Ahora bien, luego de presenciar cómo en menos de 10 años pasamos a ser el país con mayor índice de obesidad de Suramérica, (The State of Food and Agriculture, FAO 2013) vale la pena evaluar si lo que estamos comiendo desde la etapa escolar es uno de los factores que ha ocasionado que ahora estemos en ese penoso lugar dentro de la escala.

Desde mi perspectiva, al ser un tema medular dentro de la dinámica educativa, deber existir responsabilidad compartida entre los padres y representantes, la institución y el concesionario de la cantina escolar, en la elección de un menú nutricionalmente equilibrado y condiciones adecuadas que garanticen la inocuidad de los alimentos que allí se preparan. Sin embargo, cómo se manejan estos temas sin un acompañamiento profesional?  

Entendiendo a la cantina escolar como un negocio en el área de alimentación, queda claro que existe una estructura de costos que debe ser evaluada para garantizar la rentabilidad. En este sentido, es imprescindible que el menú se ajuste a los requerimientos de los comensales en términos de ocasión de uso y relación costo-beneficio.

A ello debemos sumar que los comensales de este tipo de negocio son muy exigentes, son niños y con su apreciada sinceridad, rápidamente manifiestan “claro y fuerte” cuando algún plato no está a su gusto…. O al menos eso sucede en casa no es así? Entonces cuando el menú sorpresivamente es manipulado, la respuesta no se hace esperar.

Entonces, tenemos esperanza? Yo creo que si, pero requiere dedicación, pues cambiar los hábitos de alimentación no es tarea fácil.

Conversando con algunos propietarios de cantinas escolares, pude notar que están consciente que el menú no es el más saludable, pero manifestaron que desconocen alternativas más adecuadas para incorporar a su oferta. Aquí nos encontramos con un tema frecuente: carecen de formación en el área nutricional, escogen el “menú tradicional” pues eso les garantiza “éxito” en la demanda.

Así, comparto con ustedes algunas recomendaciones fáciles de incorporar al menú de la cantina escolar y así vamos sumando a esta cruzada por mejorar lo que comerán nuestros chicos este nuevo año escolar:

    1.    Hágale mantenimiento a las freidoras: Esta es una actividad que debería realizar semanalmente, así tenemos al menos un día a la semana en el que podríamos servir alimentos que no sean fritos.

    2.    Prepare aguas saborizadas naturales: Son sencillas de preparar y en la mayoría de los casos se utilizan productos que generalmente se desechan, como el agua de mandarina, que se prepara con las conchas de la fruta.

    3.    Presente frutas enteras en lugar de picadas: Así extiende la vida útil de la fruta y aprovechamos mejor el contenido de fibra. Es importante colocarlas en un lugar visible, pues si las deja escondidas en la nevera, difícilmente se las pedirán.

    4.    Cambie la técnica de cocción: Muchos alimentos pueden ser consumidos a diario siempre que su forma de cocción sea horneado o asado. Utilice el horno más que la freidora, los resultados pueden ser sorprendentes.

    5.    Ajuste las porciones: La tendencia es hacia lo maxi, el tequeño es cada vez más grande e igual sucede con la arepa y las empanadas. Tenga en cuenta que sus comensales son niños y hasta los 10 años aproximadamente, sus requerimientos calóricos son distintos a los de los adultos.

    6.    Evalúe sus costos: El especialista Rogelio López, director de la Escuela de Gestión de Alimentos y Bebidas (EGAB) recomienda evaluar los costos fijos de la operación de la cantina. El nos comentó que en general el margen de este tipo de establecimientos es muy bajo, pues la ocasión de compra es muy corta (la hora del recreo y el almuerzo si aplica en esa institución) así que hay que ser muy preciso a la hora de establecer los precios de venta. El nos sugiere que al momento de incorporar un nuevo plato al menú, se debe estimar que el “costo” total sea máximo 40%.

Finalmente, tome el control de lo que comen sus hijos y de una manera respetuosa involúcrese en la selección de opciones más saludables que ofrece la cantina de su colegio. Estoy convencida que hablando se entiende la gente y seguramente pueden hacer equipos que diseñen un menú manejable económicamente para el propietario del lugar y más saludables para sus hijos. Hasta la próxima.


Lonchera Segura: Mejorando la cantina escolar

Esta semana he dedicado las conversaciones a través de las redes sociales a recordar las opciones de la cantina escolar, así que agradezco a todos los que participaron y contribuyeron a enriquecer el tema, sé que muchos recordaron viejos tiempos…un viaje a la nostalgia!

Lo cierto de todas las conversaciones, es que la gran mayoría confirmó que usaron la cantina escolar como un escape a las opciones “aburridas de la Lonchera que preparaban en casa…y ya en edad adolescente, usarla representaba una especie de “liberación” eso que llaman, salir del cascarón!

En todo caso, ahora estamos viendo un fenómeno a la inversa, donde muchas familias están retomando el uso de la Lonchera como una opción para minimizar los gastos y comer de una forma más saludable.

Evidentemente, la lonchera de los chicos de hoy muy poco tiene que ver con aquella que llevamos en nuestros años mozos, con aquella clásica envoltura en papel de aluminio y el clásico jugo en la “cantimplora”

Los chicos de hoy exigen variedad y calidad, si luce mal, simplemente no se lo comen, si repites el menú en la semana, te lo dicen y punto! De igual forma, el “trueque” sigue siendo parte de la “magia” durante la hora de comer y si alguno de sus hijos encuentra algo más atractivo en la lonchera de algún compañero, encontrará la manera de probarlo y hasta de cambiar las viandas, así que por mucho que usted se esmere en preparar un menú saludable, es posible que su hijo no lo coma en lo absoluto y por el contrario, prefiera el menú de otros.

Algunos acotaron, que intercambiaron su lonchera por dinero para sí poder comprar en la cantina, así que vale la pena recordar aquellos tiempos… nos mostrarán una realidad impactante, pues los chicos de hoy hacen eso y un poco más.

En todo caso, la experiencia de la lonchera puede ser limitada y cuando no hay restricciones en el menú, esta puede ser abandonada en el baúl de los recuerdos llegando al tercer o cuarto grado de educación básica.

Ante este panorama, qué podemos hacer?

Desde esta esquina, mi idea es abordar todos los flancos posibles y ganarle la lucha a la comida poco nutritiva. Usted desde casa, ¿se ocupa de incorporar alimentos saludables en la lonchera de sus hijos? Excelente. Ahora le pido lo siguiente, dé un paseo por el colegio de sus hijos y verifique las opciones que ofrecen en la cantina… no se espante, ahora son así como usted las acaba de ver! Duro verdad?

Pues de eso se trata, de ocuparnos por esas ofertas poco saludables que hay al alcance de nuestros chicos y buscar opciones para sustituirlas por otras que mejoren su nutrición.

Este debe ser un cambio gradual, pues hay que entender que la cantina es un negocio y como tal tiene una estructura de costos que se debe ajustar al nuevo menú. Muchas cantinas escolares tienen un menú limitado simplemente porque no conocen otras opciones, así que necesitan acompañamiento y orientación, así que esto no es sólo pedirle que incluya arepas asadas y menos frituras, esto debe ser consistente con su razón de ser, debe generar rentabilidad.

En todo caso, estoy convencida que es muy que posible ajustar un menú saludable, nutricionalmente equilibrado y delicioso, variado y atractivo para satisfacer las necesidades de sus consumidores: sus hijos!

Si quiere recibir orientación para mejorar las opciones que ofrece la cantina de su colegio, no dude en contactarme a través de micocinasegura@gmail.com para mi será un gusto poder apoyarle. Hasta la próxima!

La cantina escolar...zona prohibida


Todos tenemos algún grato recuerdo de nuestra experiencia con la cantina escolar… nuestra primera transacción monetaria, la salvación cuando lo que llevamos en la lonchera no nos gustaba, la primera invitación a comer… así lo pude constatar en mi más reciente encuesta a través de las redes sociales, donde cada uno fue enumerando aquellos “manjares” que permanecen imborrables en su memoria gustativa.

Comenzaron las clases... la KOIKOLONCHERA



Cuando se trata de un régimen especial de alimentación la merienda escolar puede ser un verdadero dolor de cabeza, incluso mayor que el de los padres con niños que llevan alimentación regular.

Resulta que cuando no queda tiempo para preparar una merienda y enviarla en la lonchera, la cantina escolar puede “resolver” el problema de aquellos padres cuyos hijos llevan una dieta regular, sin embargo, si el chico está sujeto a una dieta de exclusión de uno o varios ingredientes, la cantina no es opción.

Así como salir a comer puede significar un verdadero “problema” para quienes llevan una dieta especial, intentar que en la cantina haya algún producto adecuado para una dieta de exclusión es prácticamente irreal. No tenemos cultura de cantinas escolares con opciones saludables, por lo cual pretender que encontraremos alguna galleta sin gluten, leche deslactosada o una opción “vegana” es un sueño bastante alejado de la realidad.

Por otra parte, el riesgo de “contaminación cruzada” es muy alto y aún cuando se lograra ofrecer algún producto para satisfacer estas necesidades,  ¿quién garantiza su “inocuidad” en términos de alergenos o ingredientes “prohibidos” ?

Entonces, con este panorama lo único seguro es que todo aquel que lleva una condición especial de alimentación, debe preparar a diario y sin interrupción, su merienda de media mañana, el almuerzo y la merienda de la tarde, empacarlos en una lonchera y llevarlo diariamente y sin falta al colegio.

Mientras los niños están pequeños, tenemos el control en casa y podemos vigilar el cumplimiento de la dieta, pero inmediatamente que comienza la escolaridad, se  nos escapa de las manos y la angustia de una recaída está a la  vuelta de la esquina.

La opción es simple, nos corresponde entonces confiar en que los niños saben cómo decirle “NO” a los productos que le sienta mal y hablar con las autoridades del colegio para mantenerlos informados acerca de su condición y los riesgos que la ingesta de esos ingredientes “prohibidos” pueden producir. Incluso así, es posible encontrar resistencia y por desconocimiento, los chicos pueden quedar expuestos… es duro pero es nuestra realidad.

No obstante, nuestra tarea y determinación continúa intacta y los invito a continuar apoyando la divulgación de este mensaje: “juntos sonamos más” para que más personas conozcan de las condiciones que ameritan régimen especial de alimentación, y mejore su calidad de vida. Los invito a enviar sus mensajes con el Hashtag #juntosonamosmas pues nuestra meta es que cada día se sumen más y más personas a esta labor de hormiguita que nos hemos propuesto! Gracias de antemano!

La cantina del colegio


Hoy quiero dedicar este espacio para escribir de la cantina en el colegio y su impacto sobre los hábitos de alimentación de nuestros hijos.

Personalmente estoy de acuerdo con su existencia en los colegios, pues además de proveerlos de la merienda, les permite a los chicos desarrollar algunos valores como responsabilidad e independencia, así como también, manejo de sus finanzas, les refuerza algunas disciplinas básicas como matemática y al final de todo, forma parte de su formación integral.

Sin embargo, me inquieta ver cómo de un tiempo para acá, las opciones de comida que allí se ofrecen son cada vez menos saludables. Reinan las frituras y los carbohidratos, los alimentos procesados están por todos lados, el azúcar se consigue en todas sus versiones y los colorantes son protagonistas.

Me cuesta entender la razón de éste comportamiento, ¿Por qué nos cuesta tanto incorporar opciones saludables? A veces pienso que son los costos, otras veces creo que es nuestra cultura y costumbres, más siempre llego a la misma conclusión: Falta la intención.

En el mismo lugar donde se compran los productos para freir, se ofrecen opciones más saludables, o es que acaso no vemos en el mismo anaquel pan blanco junto al pan integral? Pero escogimos el pan blanco, no es así? Lo mismo sucede en la cantina, no tenemos la intención de comprar productos saludables y eso se lo estamos transmitiendo a nuestros hijos.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Pues tenemos dos opciones y ambas tienen su precio, queda de nuestra parte escoger cuánto queremos pagar. La primera, es no hacer nada y quedarnos como estamos… seguimos comprando las frituras y los refrescos y en un futuro, suena duro pero es la realidad, pagaremos con nuestra propia salud.

La segunda, es la más difícil pues implica dar un paso al frente y cambiar costumbres arraigadas desde hace mucho tiempo, implica hacerse sentir frente a la institución y solicitar la incorporación de opciones más saludable en la  cantina, es nuestro derecho y creo que con educación y respeto se pueden lograr muchas cosas como esta.

Atrévase, creo que vale la pena!!!