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Las alergias e intolerancias alimentarias llegan a la escuela

 Como cada año, un grupo de familias se enfrenta al regreso a clases con un reto doble: 

Adaptación y Aceptación de la condición de sus hijos en el aula de clases por parte de los compañeros de aula y en especial por parte de los adultos influenciadores.

La cantina escolar, crónica de una muerte anunciada

Comienza un nuevo año escolar bajo la bucólica mirada de los padres y representantes que se debaten entre comprar los útiles o el uniforme… luego la lonchera y todo su afán, así que los chamos tienen pocas oportunidades para estar contentos pues el ambiente que circunda el acto es mas bien enrarecido.. Bienvenidos al año escolar 2017-2018

Volvamos a lo básico


Comienza un nuevo año y las energías renovadas nos permiten idear nuevas propuestas para mejorar el contenido de la lonchera.

No obstante, a pesar de los esfuerzos que podamos hacer desde éste espacio y de muchos otros, ocupados por mejorar los hábitos de alimentación en los escolares, creo que la clave del éxito está en enseñar a los chicos, la importancia de una buena alimentación y los criterios para la selección de los alimentos más convenientes para cada condición.

Así como se realizan charlas de prevención del consumo de drogas, embarazo precoz, violencia doméstica, entre otros, sugiero promover la realización de actividades que le permita a los chicos desarrollar criterios firmes para la selección de los alimentos más adecuados para su dieta, reconociendo los beneficios del consumo de frutas y vegetales así como también conocer las consecuencias del consumo excesivo de grasas y carbohidratos.

Por otra parte, es importantísimo apoyar a los responsables de la selección y el manejo de los alimentos en las cantinas escolares. Si bien es cierto que ellos tienen una larga experiencia en el medio, sabemos que los costos pueden incidir en la selección de alimentos de menor calidad o menos saludables para mantener los precios en un rango manejable para los padres. Este es un precio muy alto, que pagamos a largo plazo, pues todo el esfuerzo que hacemos en casa por inculcar hábitos saludables, se pierden en 5 minutos, cuando los chicos terminan escogiendo un alimento frito en la cantina.

Es una cuestión de alternativas, el tema aquí es que en realidad no hay para escoger: o es tequeño o es empanada, ambos fritos!!! Y para acompañar jugos envasados con un alto contenido de azúcar, galletas y chucherías procesadas con una gran cantidad de aditivos… muy poco saludables a mi juicio.

No pretendo hacer una campaña en contra de los alimentos procesados, mas considero que los chicos ya tendrán tiempo de probarlos, mientras estén pequeños, ¿qué les parece ofrecerle alternativas mas naturales? Se habla mucho del desarrollo de alergias alimentarias y una gran cantidad de condiciones asociadas a los alimentos consumidos, tiene sentido entonces volver a lo básico y educar al organismo a las opciones saludables, sus cuerpos lo agradecerán más adelante.

Me despido por hoy, dejándoles una sencilla reflexión: “Somos lo que comemos” Hasta la próxima!.

La cantina del colegio


Hoy quiero dedicar este espacio para escribir de la cantina en el colegio y su impacto sobre los hábitos de alimentación de nuestros hijos.

Personalmente estoy de acuerdo con su existencia en los colegios, pues además de proveerlos de la merienda, les permite a los chicos desarrollar algunos valores como responsabilidad e independencia, así como también, manejo de sus finanzas, les refuerza algunas disciplinas básicas como matemática y al final de todo, forma parte de su formación integral.

Sin embargo, me inquieta ver cómo de un tiempo para acá, las opciones de comida que allí se ofrecen son cada vez menos saludables. Reinan las frituras y los carbohidratos, los alimentos procesados están por todos lados, el azúcar se consigue en todas sus versiones y los colorantes son protagonistas.

Me cuesta entender la razón de éste comportamiento, ¿Por qué nos cuesta tanto incorporar opciones saludables? A veces pienso que son los costos, otras veces creo que es nuestra cultura y costumbres, más siempre llego a la misma conclusión: Falta la intención.

En el mismo lugar donde se compran los productos para freir, se ofrecen opciones más saludables, o es que acaso no vemos en el mismo anaquel pan blanco junto al pan integral? Pero escogimos el pan blanco, no es así? Lo mismo sucede en la cantina, no tenemos la intención de comprar productos saludables y eso se lo estamos transmitiendo a nuestros hijos.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Pues tenemos dos opciones y ambas tienen su precio, queda de nuestra parte escoger cuánto queremos pagar. La primera, es no hacer nada y quedarnos como estamos… seguimos comprando las frituras y los refrescos y en un futuro, suena duro pero es la realidad, pagaremos con nuestra propia salud.

La segunda, es la más difícil pues implica dar un paso al frente y cambiar costumbres arraigadas desde hace mucho tiempo, implica hacerse sentir frente a la institución y solicitar la incorporación de opciones más saludable en la  cantina, es nuestro derecho y creo que con educación y respeto se pueden lograr muchas cosas como esta.

Atrévase, creo que vale la pena!!!